no estaba muerta
Julio 9, 2009
…estaba de parranda, o casi.
Más de un mes sin postear nada en este santo lugar. Exámenes finales, selectividad, fiesta post-selectividad, San Juan, Murcia… La verdad es que hay cosas que contar, sí, pero empecemos por el principio.
Me puedo saltar los examenes finales, porque ya sufrí bastante. Queridos profesores: gracias por meternos caña y, sobre todo, por aguantar mi cara de sobada todas las mañanas. Os debo una. Muy Grande. Pero… tanta caña al final resulta pesada: estás 15 días, estudiando como una posesa para saberte la vida de Franco de pe a pa, aprenderte de memoria la forma de construcción de la arquitectura gótica, los nexos ingleses, los españoles (que tienen aún más tela), y para “ilustrar” nuestros queridos diccionarios de latín y griego. Y ¿para qué? ¿para qué te pregunten 4 chorradas (el exámen de arte aún me duele)? SI. Pero eso no es lo peor. Queridos correctores de Málaga entera que se han encargado este año de los exámenes de selectividad: sois unos capullos. Debería callarme porque mucha gente me pegaría por quejarme de mi nota, pero duele. Duele saber que hiciste perfecto el texto de latín y tienes perfecta la literatura (¡SI, copié, lo confieso!) y que te pongan un 8. Duele saber que contaste hasta la vida de los autores y de sus familias en el exámen de arte (que si aun no lo sabíais, estaba tirado) para que después te pongan un 7′5. Gracias. No me volveré a fiar de nadie (y voy a poner musica tranquilita [here comes the sun] porque me está dando el telele). Es una bofetada para estar preparada en la facultad. Pero en fin, conseguí lo que quería, no bajar la media, y una gran experiencia (sobre todo escuchar a Macarena gritar “CÓOOOOOOOOOOOOOOMO” en el exámen de historia).
Y después… que empiece la fiesta, que en realidad no fue tanta fiesta. Tiene gracia que cierto amigo me llamara preguntandome la misma tarde de acabar los exámenes “¿Qué? ¿Ya estás borracha?”. Pero yo estaba dando un paseo tranquila con algunos amigos porque en relidad “no sabíamos que hacer con nuestras vidas”. “Y ahora ¿qué?” pensabamos. Ahora a esperar las notas (8′43) y a echar matrículas como loca. Y de paso celebrar San Juan.
De este último San Juan… debo decir… que demasiadas cosas no me esperaba. Ni me esperaba encontrar a más de la mitad del claustro de profesores (la mayoría de ellos con el puntito del alcohol) a 3 metros de nuestra hoguera, ni acabar siendo acosada, ni bañarme a las tantas de la noche (nunca lo he hecho). Maps de los Yeah Yeah Yeahs. No me quejo, nunca me quejo, solo me habría gustado tener a cierta persona a mi lado esa noche.
Notas, reclamación, segundas notas, preinscripciones (Málaga y Madrid). Que nunca lo he dicho antes, voy a hacer una gran locura: meterme en Derecho (junto con Periodismo, no os preocupéis). Lo que tira, tira, pero hay que asegurar el terreno señores. Y entre preinscripción y preinscripción, viaje a Murcia (gracias).
Y perder a un gran artista, que ahora es una leyenda y un icono. No voy a ir de supermegahiper fan, no lo soy ni nunca lo fui, pero crecí escuchando a Michael Jackson, al igual que los Beatles, eran la banda sonora de mi casa (me llega a pillar la muerte de John Lennon y ahí sí que me muero). Nunca me creí del todo el tema de la pederastia y me fastidia que ahora se le recuerde y se le homenajee más de lo que debería haberse hecho mientras estaba vivo. Lo que nadie me negará es que fue una de las personas que más ayuda ofreció a los que la necesitaban y que se fue demasiado pronto (gone too soon). Un ARTISTA, con todas las letras, a sus 50 años, enfermo o no, tiene muchísimo que ofrecer. Tenía una mente prodigiosa para la música y de esas cada vez quedan menos… In the closet. Nunca me gustaron (digo demasiado la palabra “nunca”) los circos que montan al morir una estrella, pero debo confesar que me emocioné y mucho con todos los homenajes que se le hicieron. Porque todo es poco para una persona que ha dedicado 45 de sus 50 años a la música, hizo disfrutar a generaciones enteras, donó una fortuna a los necesitados y lo único que recibió a cambio fue el hecho de ser calumniado, calificado de pederasta, vergüenza para la raza negra y cosas peores. Ahora, comeros vuestras palabras con patatas. Y como dice esa GRAN grase de la película “V de Vendetta” (y cambiándola un poco): “Debajo de esta máscara hay un icono, y los iconos son a prueba de balas“.
Llevo demasiado tiempo escribiendo esto, y aún no sé con qué finalidad lo hice. Voy a seguir escuchando discos de The Beatles y Michael Jackson como la tonta que se emociona demasiado que soy, y seguiré siendo feliz con mis discos poppies (si, cariño, yo tambien te quiero).
Can’t let him get away
Buenas noches.
Buen post y buen rato el que pasamos anoche. Sé que de los primeros no van a faltar en el futuro, pero de los otros… ¡Ay! En fin, no nos pongamos tristes, que queda mucho verano.
Un beso y saludos a Placebo.
P.S.: Si al final no vas a lo de Placebo, quedamos para ver a Cooper, ¿OK?
Habrá muchos buenos ratos como el de ayer, me aseguraré de ello
Saludaré a Placebo de tu parte, y si hay algún cambio, te aviso el primero.
¡Un beso!